Salmo de acción de gracias

Acción de gracias por la gracia de la vocación

Te ensalzo, mi Dios, porque has dotado mi vida de sentido
y me llamaste a ti, a una vida de alegría compartida.
Señor, tú me has concedido un nuevo renacer,
sacándome del mundo frívolo y gris, para llevarme a morar en ti.

Escuchad todos al Dios que con iniciativa os tiende la mano,
Proclamad su grandeza y misericordia, pues Él es la verdadera Vida.
Alabado su nombre sobre todo nombre, Él que es único nos hizo únicos,
a cada uno lo llamó por su nombre, lo conoce y lo ama.

Eres mi roca, mi salvador, en mis tormentas caminas sobre el agua
Cuando vacilo, tú me tiendes la mano y me acercas a ti.
Pastor que cuida de sus ovejas, eterna es tu misericordia.
Nuestra culpa no nos pierde, corres a nosotros con los brazos abiertos.

Siendo de condición divina, se despojó de sí mismo,
tomando condición de esclavo; pues su reino es el de los pequeños.
En mi pequeñez, su grandeza, en mi tribulación, su ayuda.
Me diste el mayor regalo, a ti mismo, tu amor, la Vida verdadera.

Cantad todos palabras de agradecimiento y alabanza,
pues nuestro Dios es un Dios bueno que nos cuida y nos protege.
No te olvides Señor de mí, no me ocultes tu Palabra,
te busco encarecidamente, cólmame de tu paz.

Carolina

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La frustración de la auto-exigencia

Desde hace un tiempo catalogué mis habilidades en fortalezas o flaquezas, o en oportunidades en vías de desarrollo.También suelo catalogar las cosas en sencillas, complicadas (pero retos y por tanto agradables), bastante complicadas (conllevan dificultad para empezar por miedo al fracaso) e imposibles. Sé que no es un sistema muy eficaz porque implica ponerme barreras a mi misma; por suerte, hay una cierta flexibilidad (por ejemplo, el canto pasó de imposible a oportunidad, a pesar de lo que yo a veces diga o otros piensen).

Pero este sistema tiene una gran pega, además de lo más obvio que es que lo catalogado como imposible nunca llego a realizarlo pues ya desde el principio me doy por vencida. Por ejemplo, creo que parte de mi gran ineptitud para todo lo artístico deriva de la falta de práctica y por ende falta de aprendizaje, que hace que mi inicial flaqueza y ausencia de aptitudes se mantenga como tal. Esta gran pega es una que he vivido hoy mismo. Una vez tengo algo catalogado como sencillo… ¿Cómo aceptar que no salga bien? El fracaso es inaceptable. Ahí está, el sentimiento de ineptitud, de “tonta”, de fracaso… Espero lo mejor de lo mejor de lo que está en ese “sencillo”, espero dificultad pero éxito de lo complicadito. Y cuando lo sencillo reiteradamente no sale es cuando viene la humillación y la frustración. Estas son las pegas de las expectativas.

Y yo me pregunto… ¿Y si debo cambiar los catalogos según los que lo clasifico todo? Pero, lo que me preocupa, ¿a que se debe que lo que racionalmente parece sencillo, no lo sea? Y entran en juego millones de cosas, entre ellas los nervios. Nunca fui una persona de las que se ponen nerviosas, y ni me gusta ni un ápice. No tiene sentido, no hay por que ponerse nervioso, es de lo más sencillo y ni siquiera tiene repercusión… Y sin embargo ahí están sin nada que yo pueda hacer al respecto. No tiene sentido, pero una vez más está obstruido el canal que lleva de la cabeza al corazón/la sensibilidad. Está bien, sigue pareciéndome sinsentido, pero lo acepto. Tal vez aceptando los nervios y los errores estos no los acentuarían y dejaría de formarse el efecto bola de nieve… Tal vez. amargado

Me pregunto que hace de lo fácil fácil, por qué le doy tanta importancia a algo tan insignificante, como influye la percepción en el desenlace… Me pregunto por qué en el momento clave incluso las seguridades peligran (Se me olvida el Padrenuestro)… ¿Qué debo hacer para recuperar el control? Quizás la clave está en ni siquiera buscarlo, en dejar que sea un día del montón, como todos esos en los que todo transcurre sin tropiezos. Con tiempo preparar lo necesario, y a partir de ahí simplemente dejar que fluya y el río siga su cauce.

La autoexigencia es buena cuando me conduce a dar lo mejor de mi y a mejorar, no cuando me lleva a la frustración y a la impotencia.

Lo que hoy fue obstáculo, voy a convertirlo mañana en oportunidad de mejora. Tengo una semana para ello 😉

Contrastes y soluciones, la importancia del camino definido

A veces tengo la impresión de que el tiempo no avanza. Parece que me moviera a través de una atmósfera densa, como si el aire fuera gelatina. No avanza y sin embargo al final del día me encuentro con que el día entero ha pasado…volando.

Que bonitos se ven mis objetivos en mi mente; he construido castillos en el aire… Al final del día se desmoronan y quedan en nada. No comprendo.

A veces me siento nerviosa, inquieta, con un súbito “boost” de energía, es la manera como mi cuerpo reacciona ante algo que me ocurre a diario, el aburrimiento. Esta “falsa energía” y actividad degenera en pasividad, apatía y pesadez, cansancio.

Muchas veces me encuentro con este “aburrimiento”. Estas ganas de que el tiempo pase mas rápido, de pasar a lo siguiente, de cambiar… ¿En busca de estímulos quizás?

No lo sé. Generalmente este aburrimiento se manifiesta durante el rezo del Rosario, cuando voy en tren y el móvil se me ha quedado sin batería y ni puedo sepultar mi aburrimiento bajo la música o tontos jueguecitos. Y lo peor es que al yo ser ya consciente de esto me había propuesto convertir estos momentos de aburrimiento en momentos de oración y diálogo con el Señor. Pero no estoy cumpliendo.

De modo que sí, inactividad y aburrimiento. Entonces, ¿cómo puede ser que llegue al final del día y me quede con todo lo que me faltó por hacer?

Me avergüenza decirlo pero creo que el león se convirtió en gatito. He perdido el valor. ¿Miedo a fallar? ¿Miedo al fracaso? Siempre lo achaqué a que no tenia una buena organización del tiempo y las prioridades, pero creo que la causa principal es otra. Atrás quedó esa seguridad que lo encubría todo. Atrás dejé la filosofía de que nada era fracaso, todo aprendizaje. Echo en falta el desparpajo y las ganas de intentarlo aún sabiendo que no sé nada al respecto, que está todo por aprender pero que el “ensayo y error” todo lo solucionan. Si las cosas no salían no pasaba nada, había investigado un camino, aprendido de él y quedaban muchos otros por descubrir, todos interesantes. ¿Dónde quedó esa seguridad que todo lo dominaba y solía salirse con la suya?

Y ahora aquí me encuentro, incapaz de echarle sal a las patatas fritas por miedo a que queden saladas. Preguntando cada menudez no vaya a ser que no sea lo que los otros esperan. Temiendo empezar el problema de física no vaya a ser que no sea esa la forma de solucionarlo… ¿No era esa la gracia? ¿No es eso lo que yo amaba de la física y las matemáticas? Los enigmas, las posibilidades, el reto que suponían…

Y yo que no sé por donde empezar a estudiar. Con miedo a enfrentarme a lo difícil. Lo peor es que una vez empiezo me emociono y no quiero detenerme. Pero ¡qué difícil es empezar!

Mis castillos en el aire… ¿Cuál es la solución? En realidad es sencillo. Trazar un plan de juego. Darme un inicio, ayudarme en ese empujoncito inicial, pues el “continuar” para mí es sencillo. Tan solo debe darme ese punto de partida, marcar no sólo los objetivos sino también la trayectoria a seguir.  Como esa coletilla que encabeza todos mis oraciones y gran parte de mis reflexiones; dos palabras y un formato, un estilo y estoy lista para empezar, sin titubear pues sé que debo hacer a continuación.

Quizás así consiga evitar esa “gelatina” y ese “volando”. Planear, actuar. Sin miedo a las pausas, los silencios, la inactividad puesto que sé que habrá ese otro momento de actuar, sin dilación ni pérdida de tiempo. Equilibrio entre el hacer y el dejar reposar. Sin desperdiciar el tiempo de actuar ni sentirme culpable al parar y conectar en otras cosas. Al final todo es cuestión de eso, equilibro. Para ello debo sacar y darle brillo a mis herramientas, forjar la metodología y desbrozar el camino que me lleve del soñar el castillo, a poder construirlo y hacerlo real.

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Esperanza Cuaresmal

La luna de miel no dura eternamente. Tampoco el enamoramiento apasionado y flamante, o eso tengo entendido. Sin embargo, mis padres llevan muchísimos años felizmente casados, y nadie podría discutir que se quieren como locos. Sí, es una apertura algo extraña. ¿De que estoy hablando exactamente?

Creo que estoy en un momento emocionalmente pasivo, al menos en parte. No sé bien cuando empezó o cuanto lleva, solo sé que ha sido tan progresivo que lo pasé por alto. Ya no arde tan alta la llama de la pasión, ya no siento ese amor abrasador que te deja sin palabras. De alguna manera estoy ante la luna, todavía preciosa y prometiendo intimidad, pero ha perdido parte de la calidez. Podría aplicarlo a todos los ámbitos, no solo espiritual sino también la pasión por la carrera, los hobbies, amigos y todo.

No es nada trágico, sigo feliz. Pero de alguna manera me siento entumecida. No sé, es Cuaresma, y actualmente estoy pasando por una conversión y autoconocimiento que no es precisamente lo más precioso e idílico del mundo. Aunque tiene su punto. Ante mi pequeñez, su grandeza. Pero por alguna razón, sé de Su amor pero me falta sentirlo, creérmelo y vivirlo.

En Taizé tuve toda una revelación sobre la intensidad, el sentir y el vivir, el forzar o el esperar “más”. Creo que es hora de aplicarlo. El problema es el de siempre. ¿Cómo pasarlo de lo nocional a lo emocional o vivencial?

Allí descubrí, o más bien redescubrí, el silencio. Pero vuelve el “aburrimiento”, el no saber que decir (y temer eso) y el querer llenar esos espacios con canciones o libros, absorbiendo en vez de dejar fluir hacia afuera.

Es más difícil porque me falta esa llama que me daba fuerza y vida. Pero guardo la esperanza. Aún cuando me falta ese Amor, esa Pasión y Plenitud, sé que volverá. El enamoramiento o la pasión inicial pueden consumirse, pero eso vivido es tan potente que no te deja indiferente. Sé que, aún en este “entumecimiento”, debajo quedan vestigios de lo que fue y promesas de lo que vendrá. El enamoramiento pasa pero el amor permanece.

Mis padres tienen algo que va mucho mas allá de la pasión enamorada de los recién casados. Es algo forjado con el tiempo, la convivencia, la superación de las dificultades… Y eso es algo que no desaparece jamás. Por eso sé que todo irá bien. Que aún en la aridez de este desierto sigo luchando. Sigo en el buen camino. Y en cuanto a la uni, estoy emocionada por la nueva oportunidad y centrada en llevarlo al día. Quizás no enamorada como el primer día, pero estoy comprometida y le pongo ganas; me gusta.

Con todo se gana. Ya he vivido desiertos y aridez antes, y he sobrevivido y salido mas fuerte que nunca. No tengo miedo. Pero quiero reconocer donde estoy y hacia donde voy.

Have you got a minute?

Interesting post on how we shield ourselves by being “too busy”, never giving us time to think, reflect, relax and pray. I relate to it profoundly. Now on lent I’m going to make a compromise to share time of real value on nourishing my relationship with God. Every time I start to feel bored and run to music, games or whatever, I will instead spend that time on prayer or meditation.

ThoseGodMoments

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I don’t know about you, but there is only a small window of opportunity to get my mums full and undivided attention. For example, never tell her something important:

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Cuaresma

Cuaresma es tiempo de conversión, de preparar el camino hacia la Pascua. Para mí, esta es una Cuaresma especial. Es mi primera Cuaresma en esta nueva vida, y quiero vivirla en profundidad. Tras un tiempo de descanso que me ha proporcionado muchas oportunidades y otros aprendizajes, mañana empieza de nuevo “lo cotidiano” y eso es algo que me absorbe mucho tiempo. En un primer momento iba a decir que me preocupa que al tener menos tiempo no le dedique tanto tiempo a vivir la Cuaresma intensamente, pero me alegra ponerlo por escrito porque así me he dado cuenta de que es una falacia. Sí, la Cuaresma es tiempo de desierto, sí son precisos momentos de reflexión y desconexión; pero no, no puedo vivirla siempre desconectada porque no sacaría provecho alguno. La gracia de esta Cuaresma es vivirla intensamente a través de mis quehaceres diarios. Es desde la misión que debo vivirla, en ella que tengo que hacerla presente.  Desde ella analizar y en ella aplicarla. De modo que no, no me preocupa empezar de nuevo. Estoy animada, ilusionada y con ganas de dar lo mejor y vivir cada momento como corresponde.

Esta Cuaresma voy a procurar vivirla dotando a todo de Sentido. En el pasado había hecho algún que otro sacrificio, que bien me sentía dejando el chocolate, ¡estaba consiguiendo superar un reto que consideraba casi imposible! Sin embargo, ahora hecho la cabeza atrás y me río sutilmente.  Vaya un egocentrismo, no hice sino mejorar la imagen que ya tenía de mi misma. Pero esta vez es diferente. Ahora sé por que lo hago, ahora es un fin mayor, aprendo una lección de todo esto, por pequeña que sea.

Hace un par de días hice un descubrimiento. No uno cualquiera, uno de esos que te abre los ojos y dices “hasta ahora era un antes y ahora habrá un después, es hora de actuar y cambiar las cosas”. No voy a extenderme mucho en ello, simplemente lo dejaré en que súbitamente fui consciente de mi pequeñez y de mi condición de imperfecta pecadora. Calló en mi como un cubo de agua helada. Pero no tuve miedo, es más, ni siquiera me sentí tan mal como otras veces con mucho menos. Más bien me inundó la paz y la consciencia de la misericordia de Dios para conmigo. Cuantas veces no habré leído y oído que para ser misericordioso tenías que haber vivido la misericordia de Dios y yo que me daba por aludida y creía conocer el grado exacto de esta. Cuan equivocada estaba. Ahora la viví con creces, pero reconozco desconocer el grado pues estoy segura que volverá a sorprenderme más adelante, cuando esté preparada. Sintiéndome bien chiquita y admirandome de su grandeza y amor tomé una decisión. Últimamente estaba haciendo un buen trabajo de conocimiento personal y había descubierto… O más bien aceptado muchas de mis “imperfecciones” pero me di cuenta de que hasta ahora las había reconocido y aceptado pero ¡no me había movido para corregirlas! O al menos no lo había dado todo. Descubrí sin saberlo el paso siguiente en el camino de conversión. Hoy descubrí que la primera etapa era el “examen de conciencia”, seguido del “dolor de corazón” y en tercer lugar propósito de enmienda. A mi me faltaba esa etapa. A continuación seguirá también aceptar y recibir el perdón y salvación.

De modo que en esas estoy. Intentándolo. Es cierto que esa noche me propuse un cambio como también lo es que uno no consigue cambiar totalmente de la noche a la mañana. A veces me olvido. A veces me equivoco y vuelvo a caer en las mismas. Pero lo importante es que ahora sí lo estoy intentando.

A mi parecer he iniciado la Cuaresma bien, animada y con ganas de esa auténtica conversión. Preparandome para la Pascua y activamente buscando el rostro misericordioso de Dios Padre.

Un día muy lleno con muy poco

Hoy es uno de esos días que brillan por su simplicidad y perfección. En realidad no es que haya ocurrido gran cosa, más bien lo contrario. Sin embargo, todo el día ha estado iluminado por una paz y calma que le daba otra tonalidad a esa cotidianidad.

La noche me envuelve, me abraza, me acuna. La noche me enfría y se realentizan mis pensamientos. Van volviendo flashes del día de hoy. Los niños desbordantes de ilusión y pasión, la tranquilidad del estudiar sin presión, los trayectos relajados, sin prisa ni haciendo mil cosas a la vez… Y una derrota convertida en esperanza, en gratitud, en satisfacción personal.

Es increíble como tiendo a pintarlo todo de negro o blanco. Lo malo muy malo y lo bueno muy bueno. Yo que siempre voy en busca de la aventura, la actividad frenética y las experiencias intensas hoy me encuentro ante la antítesis. Mi cuerpo me pide otros modos, otro estilo. Mi cuerpo agradece los treguas. Mi mente aprende a ver lo bueno de lo sencillo, lo cotidiano, lo pequeño…

Entonces es cuando vuelve a mi esa percepción de que el tiempo es liquido. En química vemos como las Redox ocurren simultáneamente en dirección directa  e inversa. Coexisten dos estados fisicos, hay un equilibrio entre lo gaseoso y lo liquido, lo liquido y lo sólido. Mi vida suele ser un río, un río que se mueve a velocidades vertiginosas. Y son necesarios esos icebergs, detenerse, solidificarse y dejar que las cosas se aposenten.

Alguien me dijo una vez: “tienes que darle tiempo a que todo vaya calando”, tiempo de frenar, de echar la vista atrás y gustar de lo vivido, de mirar hacia adelante y soñar con el futuro. Dejar reposar, dejar que poco a poco haya esa reacción donde el sustrato precipita… Y en días como hoy eso toma especial sentido.

No ha sido un día de grandes hechos, pero ha sido un día de paz y de dejar que todo cale, de recordar con tranquilidad hechos, conversaciones, emociones. Ha sido un día de darle paso al silencio. Ha sido un día especial, día de plenitud alcanzada con muy poco.
Y es en estos momentos cuando miro al cielo en busca de la luna. Dia en que mi pensamiento sube a las alturas para echarle un guiño.

Hay días de rezo intenso… Pero hay días que con echarle un guiño basta, no necesariamente pensando en Dios a todo momento, pero sí viviéndolo y aprenciandolo a través de las pequeñas cosas.

Ha sido un dia bonito, un dia lleno de Dios. Ha sido un dia para rellenar los motores y recuperar energía. No para dejar el iceberg y volver al río, sino para encontrarse en ese eterno equilibrio entre el solido y el liquido, para seguir bailando al son de la música del día a día.

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