En construcción…

Despacio, va cayendo, dejando un caminito a su paso. Allí queda, deslizándose, sin que nada la interrumpa. La mano no sube, imperturbable… Es a la vez un signo de abatimiento y resignación, “pasó…”, y no me apetece borrarla, aunque no sepa si otra seguirá sus pasos, no apetece luchar en contra, cansada de reprimir y de luchar… Y es a la vez un signo de rebeldía, “porque puedo” y un grito, un grito que dice aquí estoy, doliendo, doliente… Y necesitada. Húmeda, rebelde, solitaria. Detrás no le sigue compañera. Fue una fisura, una contradicción entre la postura erguida, la potencia y la cabeza en alto, con la mano en puño… “En control” mientras por otro lado la expresión facial de mala uva deja entrever esa agresividad que tantas veces acompaña mi debilidad. Ese pequeño surco que denota un tsunami interior.

Que fácil sería ahora decir: “tan solo las hormonas”, parte de un ciclo natural… pero no nos engañemos.

Me duele querer lo que no creo que pueda tener, como me duele despreciar lo que ya tengo.

Pienso y pienso, intentando darle orden a lo que siento, sacar la idea clave, desarrollar una frase completa. Y surgen las compañeras, una a cada lado, recorriendo, despacio, su camino, uno nuevo, pues la anterior hace tiempo que desapareció sin dejar rastro.

Qué tengo para aportar, qué quiero… Qué estoy llamada a ser y hacer. He ahí la cuestión. A veces la vida se me hace grande y pesada, a veces las respuestas no salen, o las antiguas dejan de tener validez. Cuando no sabes hacia dónde vas, parece que ningún camino es el correcto. A veces me pregunto cuál es mi lugar, otras me pregunto qué quieres de mí. Siento que a veces camino hacia atrás.

Una vez fui fuerte y decidida, sabía qué quería, sabía adonde iba. Ahora me descubro de nuevo con preguntas, pero sin energía. No soy la que era, mas vale la pena encontrar la manera. Quiero volver a sentirme capaz. Capaz de luchar contra mí, y contra el mundo si es preciso, quiero que me concedas la fuerza necesaria para responder a esas preguntas filosóficas que rigen el mundo (y mi existencia), aún sabiendo que la respuesta vale solo para hoy. Quiero tener el valor de conocerme y amarme, quiero saberme capaz de más, pues solo cuando confío en que puedo dar más, puedo exigirme más, puedo dejar de hacerme concesiones y hacer esa ascesis con sentido que me lleva a sacar lo mejor de mí y a crecer.queda tanto por descubrir… Quiero crecer a tu lado, contigo, como tú. Mi castillo de naipes derruido, todo por construir… Es el momento de hacerlo sobre un fundamento sólido, sobre la piedra angular. Para poder donarme tengo que confiar que hay algo que pueda dar, o que hay algo que puedas dar a través de mí. Para eso tengo que trabajarme, y para eso necesito que me des valor. Valor para buscar y enfrentarme a las respuestas. ¿Qué quieres de mí? Ayúdame a amar y amarme como tú me amas.