Archivos Mensuales: marzo 2019

Cambio de rumbo

LunaDeHoy.jpgHace un tiempo que vengo rezando y tomando conciencia de la necesidad de un nuevo rumbo. Sé que aunque las determinaciones se toman de un día para el otro, girar un barco grande lleva su tiempo. Hay días significativos. La experiencia me ha enseñado a no mitificarlos para no generar falsas expectativas y derrotismos, pero también a no dejarlos pasar sin dedicarles otro pensamiento. Acoger el día y sus enseñanzas, procurar que cuaje, poner los pies en la tierra y fijarse objetivos… Todo ello sí debo hacerlo. Hoy ha sido un día muy lleno. A primeras no se me ocurriría denominarlo muy bueno, aunque tampoco sea muy malo… Pero a estas horas de la noche, con perspectiva, creo que finalmente puede ser la guinda de ese cambio de rumbo que hace tiempo venía viendo y probando, esperando.

Creo que ahora importa menos el qué pasó que el qué cambió, o que aprendí. Bajo la luz de esta luna preciosa que está al 94% y me acompañó en un momento muy emotivo hace unas horas, creo que debería empezar por la gratitud. Gratitud por esta Luna y este Dios que se me hace presente aún en la aparente esterilidad. Gratitud por personas en mi vida que me acompañan y estimulan, que me hacen crecer y me aman y se preocupan por mí. Gratitud por las oportunidades de formación y crecimiento. Gratitud por este medio para rezar y reflexionar, que me permite bajar barreras, quitar armaduras y expandir el alma y el corazón. Quiero convertir mi perdón en aprendizaje y mejora. Creo que puedo desempeñar mejor mi papel de coordinadora de equipo en la medida en que  mi prioridad sea el bien del grupo y sus miembros, en que facilite la comunicación y la organización y no escatime en tiempo, recursos, trabajo… Creo que la oración será mucho mas fecunda y fructífera si logro volver a aceptar que hay muchas maneras de comunicar, de orar, y que la presencia y las ganas (o la confianza y determinación en su ausencia) son mucho más productivas que la verborrea, la sobresaturación de información (aunque ésta sea buena), o el llenar los silencios con cualquier cosa que encuentre. Creo que todo el mundo merece ser escuchado y respetado, y el “ojos que no ven, corazón que no siente” me perjudica a mí pues tanto yo como “el que todo lo ve” sabemos cuándo estoy y escucho, o cuándo aparento estar.

Hoy aprendí otra lección, una que me tocó el corazón. Dos en una quizás. Doy gracias por las clases de la tarde de hoy. El clima de confianza y apoyo, de complicidad y seguridad permitieron que mucha gente se abriera y compartiera su vida privada y lo que era importante para ellos. Su corazón descubierto nos ayudó a todos a abrir más el nuestro. Compartí mi tiempo líquido. Esos altibajos que hacen que aumente la diferente percepción de la velocidad del transcurso del tiempo. La profesión también me somete a una cierta tensión que acelera o ralentiza la velocidad. Hoy el videotestimonio de una religiosa marcó una gran diferencia. Supongo que influye mucho el clima y lo que habíamos hecho y compartido hasta entonces. La idea con la que me quedo es que el Señor es el primero de mi lista. Y que aquí se aplica el principio de jerarquía del que nos hablan en mis clases de régimen jurídico. Nunca lo inferior puede ir en contra de lo superior. Nunca puedo anteponer lo que haga, mis sueños, y los mediadores, al Señor. Nos llama a la plenitud y la felicidad. “Dios quiere que le goces”… Tengo que apostar por el primero de mi lista con toda la fuerza de mi baraja, sin guardarme ningún as bajo la manga, pues el primero es el primero, y en él está mi corazón. Tú Señor colmaste mi vida de sentido, me hiciste experimentar el verdadero amor. Me descubrí amada… Pero la gran novedad es que me descubrí capaz de amar. Sé que si puedo amar es porque me amaste primero. Sé que te amo aunque quiero amarte más. Sé que juntos podemos tomar las riendas de mi vida y llevarla por tu camino. Se que quiero seguirte y ser como tu, y eso empieza por ser buena. Sin amilanarme, pero aceptando mis limitaciones y explotando al máximo mis dones… Sin dejar de ser yo, pues soy grande a tus ojos sin olvidar que saco lo mejor de mí contigo.

Bajo esta luna vuelvo a hacer mía la experiencia de mi conversión y vuelvo a pedirte que me ayudes a abrirte las puertas de mi corazón para que entres a mi vida y comas (celebres) conmigo. Rindo mi vida a tus pies. Me pongo en tus manos. Renuncio a mis caminos para acoger los tuyos. Señor… Tuya soy.

You are the truth and in you I trust. I love you. Yours always. Carol.