Archivos Mensuales: julio 2017

A caballo

Parece increíble que hoy hace seis meses empezara el noviciado, y que esté a tan solo un mes de cumplir dos años en la congregación. Increíble, pero cierto. Creo que tal hazaña solo puede ser concebida considerando que es a causa de la gracia de Dios. Aquí estoy.

principe

Estos seis meses han sido un tiempo de continuos contrastes; entre intensidad y laxitud, interioridad y exterioridad, bonanza y dificultades. Por poner una metáfora, creo que durante este proceso del noviciado he ido montando a caballo, pero con las riendas sueltas. Creo que hasta ahora me he limitado a usar caderas, piernas y talones para guiar al caballo… y no como lo haría un experto jinete. De modo que he terminado con un rudimentario control del caballo, haciéndole avanzar o cambiar el ritmo, pero sin control por lo que muchas veces me encontraba avanzando pero haciendo eses en vez de seguir una línea recta o con la necesidad de disminuir de golpe (habría bastado un fuerte tirón de riendas…) y sin embargo he tenido que contentarme con disminuir paulatinamente y no frenar a tiempo. Vivía con la ilusión del control del caballo, a la vez que sabía que no tenía las riendas en mi poder, o no sabía usarlas.

Creo que he crecido, que he aprendido, que he mejorado. Estoy inmensamente agradecida por tamaña oportunidad, por disponer de este tiempo para formarme, conocerme, conocerLe (y conocerla, la congregación). Tiempo para profundizar en la vocación y contrastarla. Tiempo no siempre fácil, ya que he entrado en contacto, en más profundidad, con mi vasija de barro (“Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.” (II Corintios 4, 7)) y eso no es tan sencillo.

Me gustaría coger las riendas del caballo, ahondar en toda la profundidad del noviciado y buscar ser la mejor novicia posible, la mejor versión de mi misma. Quiero poner los puntos sobre las íes, llamar a las cosas por sus nombres, enfrentarme a mis miedos y aceptar y profundizar en mis fortalezas. Quiero llevar las riendas, controlar mi caballo y aprovechar lo que me queda de noviciado, que aún hay tiempo para todo.

 

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