Archivos Mensuales: mayo 2017

Elecciones

Pregunta profunda

De repente, me encuentro con esta pregunta sobre la mesa. Primero, la sorpresa, a continuación, la vergüenza… y después cala. Tardo un momento en reaccionar, tras el cual externamente me “sacudo los hombros” y hago broma; incluso lo llevo más allá, y reconozco que me paso. Mientras, por dentro, la pregunta ruge y me grita.

Incluso ahora, sentada ante el ordenador, me remuevo en la silla. Es una pregunta candente, una pregunta que me interroga, me presiona, me compromete. Me siento desenmascarada, mis negligencias, mis tonterías quedan al descubierto. Sin embargo, no es una crítica, no es un reproche, es una pregunta.

“¿Qué vas a hacer? de ti depende…” Es oportunidad, pero también es llamada de atención. Lo es porque hay interés, porque la respuesta importa, porque solo se corrige cariñosamente al que le dedicas el tiempo, al que le enseñas, a ése en quién tienes esperanza, sueños, expectativas…

Y me detengo es esa “o”, esa “o” que indica que una opción excluye la otra, que no puedo responder sí a lo primero a menos que diga no a lo segundo. Por mucho que quiera responder sí a lo primero, tengo que plantearme ¿conmigo todo es un cuento?

Cuerda FlojaYo que reconozco que salto de flor en flor, creo que me dio por un nuevo hobby, me decidí a actuar en un circo, a especializarme en caminar sobre la cuerda floja. Ahora una y luego la otra, ahora cuenta luego es cuento. Por suerte, mi madre es coach, y en el coaching la mirada está puesta en el futuro. El pasado ya pasó, ¿qué voy a hacer a partir de ahora?

Desde que lo leí sabía la respuesta, bueno, sabía el ideal. ¿El problema? La renuncia. Toda elección conlleva una renuncia. Y esta pregunta requiere sobre todo confianza, fe. Soy hija de mi época, aunque eso no me excusa. Sin embargo, la sociedad de hoy en día sí tiene unas tendencias en las que es fácil caer. La gratificación instantánea, la “alergia al compromiso”… y tantas otras cosas.

¿Cómo conformarse con lo finito existiendo lo Absoluto? ¿Cómo agarrarse al infinito cuando supera toda capacidad humana, cuando escapa de nuestra comprensión? Sé que es lo más grande, el gran tesoro… y, en el fondo, quiero que cuentes conmigo. Pero, siempre hay un pero… Pero qué fácil es escudarse bajo ese “no está claro”. No lo sé, no sé qué me estás diciendo, así que “mejor voy a la mía”.

Quiero que cuentes conmigo… pero me reconozco llena de fragilidades, me reconozco “hecha de barro”. Quiero que cuentes conmigo… a pesar de que muchas veces me desvío, y convierto mi seguimiento en cuento. Quiero que cuentes conmigo… sin darte nunca por vencido, porqué sólo Tú eres el Inmutable, y sólo tu fidelidad dura eternamente. Necesito de tu mano para guiarme en las noches oscuras; la luna que me regalas una y otra vez, fruto de tu Amor.

Cuando el mundo me llame, recuérdame que contigo
puedo derrotar al mundo, a través de la fe. Recuérdame que cuentas conmigo aún cuando me equivoco, cuando mis limitaciones son más patentes, cuando pierdo de vista la meta, cuando dejo de mirar la maravilla del horizonte y mis ojos se centran en mi ombligo. Recuérdame que no puedo relajarme, que la vida es una continua lucha, que el sí debe renovarse día a día. Recuérdame que de mí depende, pero que Tú siempre estás esperando con los brazos abiertos.

Quiero que cuentes conmigo, te pido que me enseñes el camino y que me ayudes a alejarme de todo lo que me aparta de ti. No quiero que conmigo todo sea un cuento, pero sí que en mi vejez pueda contar el maravilloso cuento de una historia vivida en plenitud, una historia guiada por el amor que tuvo lugar porque supe mostrarme dócil al sueño que tenías para mí.

¡Cuenta conmigo!

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