La frustración de la auto-exigencia

Desde hace un tiempo catalogué mis habilidades en fortalezas o flaquezas, o en oportunidades en vías de desarrollo.También suelo catalogar las cosas en sencillas, complicadas (pero retos y por tanto agradables), bastante complicadas (conllevan dificultad para empezar por miedo al fracaso) e imposibles. Sé que no es un sistema muy eficaz porque implica ponerme barreras a mi misma; por suerte, hay una cierta flexibilidad (por ejemplo, el canto pasó de imposible a oportunidad, a pesar de lo que yo a veces diga o otros piensen).

Pero este sistema tiene una gran pega, además de lo más obvio que es que lo catalogado como imposible nunca llego a realizarlo pues ya desde el principio me doy por vencida. Por ejemplo, creo que parte de mi gran ineptitud para todo lo artístico deriva de la falta de práctica y por ende falta de aprendizaje, que hace que mi inicial flaqueza y ausencia de aptitudes se mantenga como tal. Esta gran pega es una que he vivido hoy mismo. Una vez tengo algo catalogado como sencillo… ¿Cómo aceptar que no salga bien? El fracaso es inaceptable. Ahí está, el sentimiento de ineptitud, de “tonta”, de fracaso… Espero lo mejor de lo mejor de lo que está en ese “sencillo”, espero dificultad pero éxito de lo complicadito. Y cuando lo sencillo reiteradamente no sale es cuando viene la humillación y la frustración. Estas son las pegas de las expectativas.

Y yo me pregunto… ¿Y si debo cambiar los catalogos según los que lo clasifico todo? Pero, lo que me preocupa, ¿a que se debe que lo que racionalmente parece sencillo, no lo sea? Y entran en juego millones de cosas, entre ellas los nervios. Nunca fui una persona de las que se ponen nerviosas, y ni me gusta ni un ápice. No tiene sentido, no hay por que ponerse nervioso, es de lo más sencillo y ni siquiera tiene repercusión… Y sin embargo ahí están sin nada que yo pueda hacer al respecto. No tiene sentido, pero una vez más está obstruido el canal que lleva de la cabeza al corazón/la sensibilidad. Está bien, sigue pareciéndome sinsentido, pero lo acepto. Tal vez aceptando los nervios y los errores estos no los acentuarían y dejaría de formarse el efecto bola de nieve… Tal vez. amargado

Me pregunto que hace de lo fácil fácil, por qué le doy tanta importancia a algo tan insignificante, como influye la percepción en el desenlace… Me pregunto por qué en el momento clave incluso las seguridades peligran (Se me olvida el Padrenuestro)… ¿Qué debo hacer para recuperar el control? Quizás la clave está en ni siquiera buscarlo, en dejar que sea un día del montón, como todos esos en los que todo transcurre sin tropiezos. Con tiempo preparar lo necesario, y a partir de ahí simplemente dejar que fluya y el río siga su cauce.

La autoexigencia es buena cuando me conduce a dar lo mejor de mi y a mejorar, no cuando me lleva a la frustración y a la impotencia.

Lo que hoy fue obstáculo, voy a convertirlo mañana en oportunidad de mejora. Tengo una semana para ello 😉

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