Esperanza Cuaresmal

La luna de miel no dura eternamente. Tampoco el enamoramiento apasionado y flamante, o eso tengo entendido. Sin embargo, mis padres llevan muchísimos años felizmente casados, y nadie podría discutir que se quieren como locos. Sí, es una apertura algo extraña. ¿De que estoy hablando exactamente?

Creo que estoy en un momento emocionalmente pasivo, al menos en parte. No sé bien cuando empezó o cuanto lleva, solo sé que ha sido tan progresivo que lo pasé por alto. Ya no arde tan alta la llama de la pasión, ya no siento ese amor abrasador que te deja sin palabras. De alguna manera estoy ante la luna, todavía preciosa y prometiendo intimidad, pero ha perdido parte de la calidez. Podría aplicarlo a todos los ámbitos, no solo espiritual sino también la pasión por la carrera, los hobbies, amigos y todo.

No es nada trágico, sigo feliz. Pero de alguna manera me siento entumecida. No sé, es Cuaresma, y actualmente estoy pasando por una conversión y autoconocimiento que no es precisamente lo más precioso e idílico del mundo. Aunque tiene su punto. Ante mi pequeñez, su grandeza. Pero por alguna razón, sé de Su amor pero me falta sentirlo, creérmelo y vivirlo.

En Taizé tuve toda una revelación sobre la intensidad, el sentir y el vivir, el forzar o el esperar “más”. Creo que es hora de aplicarlo. El problema es el de siempre. ¿Cómo pasarlo de lo nocional a lo emocional o vivencial?

Allí descubrí, o más bien redescubrí, el silencio. Pero vuelve el “aburrimiento”, el no saber que decir (y temer eso) y el querer llenar esos espacios con canciones o libros, absorbiendo en vez de dejar fluir hacia afuera.

Es más difícil porque me falta esa llama que me daba fuerza y vida. Pero guardo la esperanza. Aún cuando me falta ese Amor, esa Pasión y Plenitud, sé que volverá. El enamoramiento o la pasión inicial pueden consumirse, pero eso vivido es tan potente que no te deja indiferente. Sé que, aún en este “entumecimiento”, debajo quedan vestigios de lo que fue y promesas de lo que vendrá. El enamoramiento pasa pero el amor permanece.

Mis padres tienen algo que va mucho mas allá de la pasión enamorada de los recién casados. Es algo forjado con el tiempo, la convivencia, la superación de las dificultades… Y eso es algo que no desaparece jamás. Por eso sé que todo irá bien. Que aún en la aridez de este desierto sigo luchando. Sigo en el buen camino. Y en cuanto a la uni, estoy emocionada por la nueva oportunidad y centrada en llevarlo al día. Quizás no enamorada como el primer día, pero estoy comprometida y le pongo ganas; me gusta.

Con todo se gana. Ya he vivido desiertos y aridez antes, y he sobrevivido y salido mas fuerte que nunca. No tengo miedo. Pero quiero reconocer donde estoy y hacia donde voy.

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