Archivos Mensuales: enero 2016

Un día muy lleno con muy poco

Hoy es uno de esos días que brillan por su simplicidad y perfección. En realidad no es que haya ocurrido gran cosa, más bien lo contrario. Sin embargo, todo el día ha estado iluminado por una paz y calma que le daba otra tonalidad a esa cotidianidad.

La noche me envuelve, me abraza, me acuna. La noche me enfría y se realentizan mis pensamientos. Van volviendo flashes del día de hoy. Los niños desbordantes de ilusión y pasión, la tranquilidad del estudiar sin presión, los trayectos relajados, sin prisa ni haciendo mil cosas a la vez… Y una derrota convertida en esperanza, en gratitud, en satisfacción personal.

Es increíble como tiendo a pintarlo todo de negro o blanco. Lo malo muy malo y lo bueno muy bueno. Yo que siempre voy en busca de la aventura, la actividad frenética y las experiencias intensas hoy me encuentro ante la antítesis. Mi cuerpo me pide otros modos, otro estilo. Mi cuerpo agradece los treguas. Mi mente aprende a ver lo bueno de lo sencillo, lo cotidiano, lo pequeño…

Entonces es cuando vuelve a mi esa percepción de que el tiempo es liquido. En química vemos como las Redox ocurren simultáneamente en dirección directa  e inversa. Coexisten dos estados fisicos, hay un equilibrio entre lo gaseoso y lo liquido, lo liquido y lo sólido. Mi vida suele ser un río, un río que se mueve a velocidades vertiginosas. Y son necesarios esos icebergs, detenerse, solidificarse y dejar que las cosas se aposenten.

Alguien me dijo una vez: “tienes que darle tiempo a que todo vaya calando”, tiempo de frenar, de echar la vista atrás y gustar de lo vivido, de mirar hacia adelante y soñar con el futuro. Dejar reposar, dejar que poco a poco haya esa reacción donde el sustrato precipita… Y en días como hoy eso toma especial sentido.

No ha sido un día de grandes hechos, pero ha sido un día de paz y de dejar que todo cale, de recordar con tranquilidad hechos, conversaciones, emociones. Ha sido un día de darle paso al silencio. Ha sido un día especial, día de plenitud alcanzada con muy poco.
Y es en estos momentos cuando miro al cielo en busca de la luna. Dia en que mi pensamiento sube a las alturas para echarle un guiño.

Hay días de rezo intenso… Pero hay días que con echarle un guiño basta, no necesariamente pensando en Dios a todo momento, pero sí viviéndolo y aprenciandolo a través de las pequeñas cosas.

Ha sido un dia bonito, un dia lleno de Dios. Ha sido un dia para rellenar los motores y recuperar energía. No para dejar el iceberg y volver al río, sino para encontrarse en ese eterno equilibrio entre el solido y el liquido, para seguir bailando al son de la música del día a día.

iceberg