La vida sigue

Detrás de los puntuales posts, hay una vida que sigue, día a día, sin detenerse. Cada día tiene su historia, sus detalles y acontecimientos, y se da una continua evolución.

Quizás no habrían hechos muy significativos a destacar; pero eso está bien. Podría compararlo a una película o un buen libro. Generalmente estas historias tienen un argumento principal, pero el grueso de la historia, lo que da pie a que ocurran estas cosas (incluso gran parte del desarrollo de ésta) se da dentro de una “normalidad”. Los buenos libros consiguen que ésta “normalidad” suene excepcional. Un libro lleno de acción puede llegar a perder sentido o significado; necesita espacio y tiempo para que de forma y nutra esto que acabara por convertirse en algo grande.

 Tal vez desvarío… En todo caso, seguramente mí vida no sea como para salir en la portada de los periódicos, pero para mi cada pequeño detalle, cada descubrimiento y aprendizaje, es importante y significativo.

Para mi es remarcable el aprendizaje asociado a una muy buena lectura. He visto un nuevo horizonte, se amplió mi perspectiva y cambió mi disposición. He descubierto una forma de orgullo que me pasaba desapercibida y estoy en proceso de conversión y cambio.

Puestos a destacar, destacaría dos cosas que he aprendido. En primer lugar, no siempre podemos hacer los cosas bien, y es lícito equivocarse. Es pecar de orgullosa pretender que puedo hacer las cosas perfecto, sin ayuda de nadie, sin opción a darme a mi misma una segunda o incluso tercera oportunidad y en cambio ser muy crítica conmigo.

Asimismo, tampoco es justo esperar del otro más de lo que éste puede dar. Debo aceptar y respetar sus limitaciones. No puedo esperar del otro algo que solo Dios puede hacer/darme.

Esto otro quizás no es nuevo. Pero puede considerarse un redescubrimiento. Un amigo me dijo una vez que hay caminos para recorrerse una y otra vez, y cada vez sería distinto y aprendería nuevas cosas. Pues bien, aunque suene a tópico, he redescubierto el valor de la perseverancia. Una de mis mayores dificultades es la gestión del tiempo, y cuando el tiempo apremia paso a segundo plano cosas prioritarias para mi. Lo urgente se come a lo importante. Pues en estos momentos en que cada minuto cuenta, pienso esforzarme en perseverar, sobretodo en lo que me es más difícil.

Si alguien está leyendo esto, permíteme darte un consejo. Reza. Mejor aún, date un tiempo para verdadera oración. Deja de lado todo lo exterior, las preocupaciones, las cosas por hacer, todo.. Y entra en dialogo con Ése que te ama más que nadie. El día tiene 24h, no te va de un ratito. Si quieres, puedes sacarle tiempo a cada día. Lo recomiendo fervientemente. No es una perdida de tiempo. Además, de ahí sacaras una paz y la fuerza para retomar el trabajo que ni te imaginas.

¡Hasta la próxima!

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