En Camino

The wheels on the van go round and round, round and round, round and round. The wheels on the van go round and round all the way 🎶

Una vez más, estamos en camino. Hecho atrás la vista recordando uno de los primeros posts, el del pequeño colibrí; y es que me dirijo al mismo lugar, aunque esta vez en unas condiciones muy diferentes.

Esta vez voy en “la furgo”, en comunidad. En un primer momento era una aproximación, un “conocer”.  Ahora ya soy parte de la tropa, estoy en familia.  De nuevo voy a recibir formación, y realmente es algo que espero con alegría, interés y curiosidad.

Me encantan los viajes, por cortos o cercanos que sean. El cambiar, experimentar, dejar las cosas del día a día atrás (preocupaciones, cargas, manías y costumbres) y en cambio abrirse, tener buena disposición, y preparar el corazón y la mente para lo nuevo, lo diferente (abrir horizontes y ampliar la perspectiva).

Me gusta viajar porque dejo una mochila y cojo otra, una preparada con cariño, aunque a veces con prisa. Es una mochila llena de buenos deseos, a veces de lo imprescindible y otras complementada por los “por si las moscas…”

Salir de casa es también dejar atrás la habitación, las seguridades, mis métodos propios de evasión. Es abrirse a conocer a los demás en otro contexto, a dejarse conocer y conmover.

Tengo ganas de escuchar, de aprender, de conectar. Tengo ganas de vivir esto justo a todos los demás, de escuchar charlas que posiblemente hablen de experiencias propias del ponente. Dirigidas a muchos pero que le llegan a cada uno individualmente de una forma diferente y personal.

Espero que ésta sea una experiencia productiva y fructífera donde pueda reencontrar de nuevo al Señor, quizás de otra manera. Donde redescubra el porqué de mi nueva vida, una vida de consagración.

Me encanta estar en camino. También me encanta llegar, pero esta vez no tengo prisa. Disfruto del camino, de la expectación pero también del ahora, la paz, la música, el paisaje y la magnífica compañía.

He alcanzado la auténtica felicidad. Me siento libre. Libre de ataduras, libre de la esclavitud del móvil, el internet, el todo por hacer. Siempre había algo que hacer, y si no podía inventarme algo rápidamente. Pero no, ahora no. Ahora solo puedo sentarme, escuchar, dejar que todas las sensaciones afloren, vivir el momento, el ahora. Ahora tengo la oportunidad de ser. Centrarme en los detalles, o a ratos no centrarme en nada, solo sentir la paz y la tranquilidad de saber que estoy donde quiero y que todo irá bien.

Adelante ruedas estimadas, llevadme a la otra punta del horizonte. Avanzad por ese pavimento testigo de tantos caminos, senderos, recorridos y viajes. Doy gracias por esta tecnología en perpetua evolución que nos permite hacer cosas que antaño resultaban inimaginables…Quien sabe, tal vez en un futuro podamos teletransportarnos. No sabemos lo que el mundo nos deparará en el futuro. Ni siquiera sabemos que pasará en cinco segundos, menos aún en diez años.

Con la mirada en el infinito, y los ojos volando al paisaje que me rodea. Me despido.

Let the journey continue!

Madrid

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