Just a random poem

When the rush is gone
And I’m all alone
What’s left?
But this little mess.

I’m in need of peace
And it’s you I seek
Will we again meet
As those times, so sweet

When I’m feeling lost
And there is no more
Who’s there?
I can only guess

No rest can I find
Till you’re by my side
You know my mind
I’m one of a kind

When I’m feeling light
And I’m in your sight
What’s that?
Joy filling my heart

Will you call my name
And forget my blame
Errase my shame
And set me ablaze

When You’re my strength
Both my home, my nest
What’s best?
At last, I can rest.

My dear
Your here
With me
I’m free.
Come home
I’m yours.
My Lord
All love.
My soul
Now whole.

Lo que me apetece no es lo que me hace feliz

La alianza

Escribir es un arte. Hay belleza en la elección de las palabras, a veces en sí mismas, por su cadencia y equilibrio. Otras veces en la crudeza del mensaje, en la fuerza de lo que se expresa. En todo caso, ni el que escribe ni el que lo lee quedan indiferentes cuando se escribe desde el corazón.

Hoy las palabras ni salían fluidas ni generaban una bella metáfora delicadamente construida. Hoy eran dardos lanzados casi a ciegas, palabras balbuceando lo que el corazón no sabía bien cómo expresar. Fue un intento de ordenar el pensamiento y el corazón, que hace tiempo que late arrítmico, acelerando y saltándose algún latido, avanzando a trompicones sin querer parar a procesar lo que siente. No sé ni qué decir. Pero sé que yo no soy yo ni lo seré hasta que me ponga al día conmigo misma.

Me siento perdida. Me siento herida. No sé quién soy ni qué quiero. Ando buscando emociones intensas que ahogan mis preocupaciones y me llevan por la noche a caer rendida, exhausta, y así a evitar los demonios que surgen en el silencio oscuro de mi cuarto. Me aferro a historias pasadas, ya muertas, por no perder las referencias. Sigo viviendo de cara a la galería. Y en el camino estoy haciéndole daño a gente a la que de verdad aprecio. Me descubro mendigando afecto. Me reconozco hedonista y egoísta. Intento llenar un vacío por cualquier medio, y eso me va a pasar factura, pues estoy maltratando mi cuerpo y pasando de los indicadores (colesterol, glucosa…) que deberían hacerme reconsiderar el camino. Y no puedo evitar preguntarme… ¿qué tengo yo para aportar? ¿Cuál es mi lugar? ¿Donde alimentar mi pasión?

Voy de madura pero me siento una niña dando tumbos. No me siento cómoda ni en mi lugar en un mundillo que me genera a la vez curiosidad y aversión, que me atrae en mi faceta escapista pero luego me genera malestar al distanciarme y mirar el cuadro general. Me siento extranjera, siento que no encajo en ningún lugar, y me siento sola. A pesar de saber que cuento con muchísima gente que está a mi lado y me apoya, gente que me quiere incondicionalmente.

Sé, confío y tengo la certeza, de que Dios tiene grandes planes para mí. Orgullosa, quizás, aunque es lo que pienso. Pero no sé qué. Me cuesta reconocer mis virtudes, no sé dónde me quiere. No sé si tengo en mí lo que hace falta para darle lo que quiere de mí. Siento que no estoy respondiendo bien a la oportunidad que me ha dad¯o. Que no me esfuerzo lo suficiente, que no estoy a la altura. Siento que vivo por y para mí, y que no le estoy dando el lugar que le corresponde y el lugar que me hace feliz. Él ,que le daba sentido a mi vida, está ahora relegado a un rincón lleno de polvo, y yo me siento perdida.

De nuevo, lo de siempre. Tengo que poner en orden mis prioridades. Debo confesarme esas verdades que escuecen para así poder afrontarlas y superarlas. Es tiempo de detenerse para poder coger carrerilla. De todo se sale, y siempre más fuerte.

Atardecer

En el aire

Me encanta viajar. Me encanta iniciar nuevas aventuras. Atrás dejo una puerta que queda abierta y unos brazos abiertos que seguirán acompañándome en la distancia. Hoy empieza una nueva etapa.

Estoy en el aire, abajo veo pequeña y lejana la tierra, y en cambio estoy muy cerquita de un techo de nubes. Se me ocurre que estoy “más cerca del cielo” y tengo en mente a María, a la que le dije que la encomendaría y acompañaría desde las alturas. Me da una cierta pena caer en la cuenta de que muchas veces doy por sentado todo esto: viajar, contemplar estas bellezas, la posibilidad de reinventarme y hacerlo con bases sólidas y seguras, la cercanía al cielo y “lo que hay en lo alto”… este es uno de esos momentos para envasar y atesorar, con gratitud.

Tengo altas expectativas por todo lo relacionado con esta experiencia… con mi vida. Siento algo de miedo cuando pienso en la carrera que voy a empezar, y en lo que requerirá de mi parte… madurez y disciplina, entre otras cosas, así como criterio.

Es tanto lo que quiero hacer… pero sorprendentemente también tengo ganas de “no hacer”, de bajar el tiempo y dejar que las cosas reposen y se asienten. De decidir, elegir… aunque implique renunciar. De equivocarme y aprender, con humildad y con alegría. Tengo ganas de “ser”, de descubrirme, de moldearme y reformular me. Tengo ganas de vivir intensamente pero también de aprender a lidiar con el aburrimiento y la monotonía, de perseverar.

Quiero amar… y hacerlo con libertad y entrega.

Es el momento de responsabilizarme, de aprender a gestionar(me) bien. Tengo ganas de cocinar… y hasta de limpiar, ¡es lo que toca! Es hora de poner en orden prioridades, aunque eso me va a llevar más tiempo. Quiero liberarme de vicios y “adicciones” y eso indudablemente incluye soltar más el móvil.

Lo que me espera no será todo fácil, tampoco pretendo que lo sea, pero sí es emocionante. Y, sobre todo, solo puedo hacerlo yo. Hoy siento que agarro yo las riendas (aunque tengo a mi copiloto que jamás me abandonará y juntos encontraremos el camino).

En el aire, a punto de empezar esta nueva aventura… confío. Cuando aterrice habrán muchas caras amigas, no estoy sola en esto. Pero, a la vez, quizás por primera vez, empiezo un camino más solitario… pero estoy preparada. Quiero crecer, quiero vivir, quiero disfrutar y quiero aprender. Volveré a escribir, y juntos descubriremos cómo ha cambiado Carolina, y qué caminos va transitando. Un abrazo virtual.

5 años

Hoy hace 5 años que me fui de casa. Cuando lo comenté, no sabía ni cómo llamarlo. ¿Aniversario? No sé cuánto tiempo seguiré manteniendo la fecha como “señalada”. No sé si es cuestión de seguir celebrando… o conmemorando. En todo caso, sé que para mi fue, es, y será siempre un hecho significativo. Fue un camino que me marcó y me hizo crecer como persona en diferentes niveles y ámbitos. Lo mejor, sin duda, las personas… que mantengo y mantendré en mi corazón incluso cuando algunas desaparezcan de mi mente.

Hace casi dos meses y medio que cambié el rumbo… y en cierto sentido todavía me siento a la deriva. Meciéndome a merced del viento cambiante. Cambiando de rumbo porque el destino no está claro y los instrumentos de navegación van cambiando.

A veces miro hacia atrás y siento tristeza. Recuerdo algunos de los bellos momentos (que no siempre son las más significativos o extraordinarios) y siento nostalgia. A veces añoro lo viejo conocido con las dificultades “de siempre”. Entonces siento que el verano se dilata. A veces el mirar hacia atrás me hace querer pegar un salto hacia adelante, por miedo a sentir arrepentimiento. Aunque no, no me arrepiento, hice lo que tenía que hacer… pero eso no me exime de la dificultad.

Me siento afortunada por la familia que tengo (bueno, acostumbro a sentirme afortunada por las familias que tengo, pues la anterior no la doy por perdida y aunque cambie la relación sigo sintiéndolas hermanas) y por todas las experiencias y oportunidades que he tenido estos meses. Siento que he hecho mucho, he vivido mucho y he disfrutado mucho. Pero, aunque en las fotos que publico en las historias todo parezca color de rosa… en mi interior bulle una inquietud y siento un vacío. He perdido algo, de hecho lo perdí hace tiempo (hace bastante más de dos meses y medio) y no logro encontrarlo. Por eso, siento que por mucho que haga y por mucho que disfrute, no me siento colmada ni auténticamente feliz (aunque estoy muy contenta). Y por mucho que me esfuerce en hacer cosas nuevas y diferentes, sé que no lo solucionaré. Creo que necesito darme más tiempo para “aburrirme”, para estar sola, para sentir plenamente… para reconocer y acoger la realidad y enfrentarme a lo que siento, al silencio… y a la soledad.

Me parece que en estos 5 años he crecido mucho y he cambiado mucho… pero hay cosas que permanecen igual. Hay caminos que hoy, como entonces, tengo pendientes. Y tengo que echarle valor. Sin prisas, sin prejuicios y sin forzarlo. Uno de ellos tiene que ver con mi identidad personal, con el sentido de la vida (tema sencillo, ¿eh?) y con mi papel en ella. Un tema candente son las relaciones, que ahora se reconfiguran… y que tengo que repensar y reorientar. Tengo por delante muchas decisiones, algunas que no me había molestado en pensar o decidir por mi misma porque me amparaban instituciones más grandes (o eso pensaba yo) y así me convencía de que no era necesario que yo me mojara situándome… pues ahora o fijo mis cimientos y mis líneas, o otros lo harán por mi, o serán las situaciones y no yo quien me defina… Al ir definiendo quién soy, en qué creo, qué valoro…eso modificará como me relaciono con los demás y con la realidad.

Estas vacaciones de verano, “tan chill” y a la vez tan llenas de experiencias varias me han hecho darme cuenta de la importancia de a qué le dedico tiempo. ¿Por qué sigo estudiando Indonesio que ahora mismo parece fútil mientras que con la física (que sí la necesito) tengo un tira y afloja donde la constancia brilla por su ausencia? Como distribuyo el tiempo entre las cosas que me apetece hacer y las que sé que convendría hacer aunque no me apetezcan tanto, o como distribuyo el “tiempo para mi” y el “tiempo entregado para otros”… y demás. No es fácil. Y cuando el tiempo es tan largo y las obligaciones escasean, es fácil ponerse a leer como si quedara todo el tiempo por delante mientras los días pasan y el tiempo restante se acorta.

Tengo ganas de que empiece de nuevo “la rutina” (quien lo diría!). De instalarme, de empezar de nuevo la uni, de conocer a gente nueva… vale, lo reconozco. Junto con las ganas y el entusiasmo hay también un poquitín de inquietud y de “miedo”. Ser religiosa era una parte importante de cómo me entendía a mi misma, que influía en mi identidad, en mis valores, en mi futuro incluso… y ahora sin eso… tengo que redefinir quién soy, qué quiero, qué papel juega Dios en mi vida…igual que hace 5 años empecé esto con Él/Ella también hoy confío en que seguimos haciendo camino juntos.

A 5 años de aquel gran día… siento gratitud por todo la vivido, y me siento con energías renovadas para encarar lo que está por venir.

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Paseo tranquilo al anochecer
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Un único sendero

Se hace camino al andar…

Hace tiempo que no escribo, y empezar siempre cuesta. Es como si uno tuviera que desperezarse, estirar los músculos, desembarazarse de esa rigidez o restos de sueño, y encontrar esa posición que te resulta cómoda. Y está el peligro de al poco empezar otra vez con distintas rigideces: el tema, cómo enfocarlo, el mensaje, o incluso si una determinada palabra es la adecuada… Hasta que uno se lanza, va cogiendo “momentum” y el cuerpo “va entrando en calor”.

Otro tema, nada desdeñable, especialmente cuando uno acostumbra a querer plasmarse, expresarse, en lo que uno escribe… Es saber como una está, cómo me siento… Y es que se mezclan muchas cosas, y a veces una siente pero no es plenamente consciente, no proceso del todo lo que voy sintiendo. Y antes de poder expresarlo, o intentar hacerse (o hacerme, porque no voy a negar que te escribo a ti, pero también escribo por mí) entender, tiene una que saber qué es lo que va a decir, en este caso la sencilla pregunta (que no tan sencilla respuesta) de cómo estoy, cómo me siento.

Sin más dilación, al meollo de la cuestión.

Se avecinan grandes cambios, aunque todo parte de un gran cambio que es el motor, y genera multitud de (también grandes) cambios, y eso me descoloca. Es tiempo de soñar, de soñar a futuro, de abrirse al porvenir. Es tiempo, también, de dejar atrás muchas cosas. Cosas que me han hecho feliz, que le han dado sentido a mi vida, que también han supuesto dificultades y lucha, y me han hecho crecer. Sin duda, siento dolor y pena. Cuando miro hacia atrás, lo primero que me viene es siempre positivo… necesito más esfuerzo para traerlo todo de vuelta, lo bueno junto con lo malo.

Siento mucha gratitud, ante todo por las personas, que son el entramado de todo, y es que aquí he encontrado personas tan y tan buenas, tan cercanas y cariñosas, tan preocupadas por el otro, tan entregadas… Personas que me han marcado, que me han ayudado a crecer y que son referentes para mí. Mirando hacia atrás, también veo algunas de las dificultades que me encontré, y como pude superar algunas, mientras otras siguen en el tintero, como camino pendiente.

Siento ilusión no exenta de miedo. El abanico de posibilidades se abre, está todo por nacer, todo por diseñar… Pero a la vez una teme dejar atrás lo conocido, y se pregunta cómo mantener algunos frutos positivos de viejos modos cambiando de vías. Por ponerlo de forma clara y directa, una preocupación es cómo mantener (o poner quizás) a Dios como centro de mi vida ahora que todo cambia y que las viejas estructuras se desmoronan. Confío en que el anhelo es tan profundo que buscaré maneras, y que aún perdiendo el camino sabré encontrarlo de nuevo.

En un momento en el que me toca redefinir algunos de mis valores y prioridades, agradezco el trabajo de haber clarificado cuáles son mis principios, pues esos se mantienen y son un cimiento sobre el que empezar a reconstruir. Se avecinan tiempos de descubrimiento y redescubrimiento, de modelar el barro, y aunque vendrán momentos difíciles, quiero permanecer y atravesarlos con decisión y confianza, sabiéndome acompañada, pues El que me ha conducido hasta aquí no me dejará.

Siento mucha gratitud y cariño hacia la gente que tanto me ha apoyado. He sido realmente bendecida con dos familias que son un tesoro, y la familia “que dejo” sigue estando ahí, abierta, acogedora, cercana… Y es más de lo que podría haber soñado. Gracias Señor por hacerte presente en todas esas personas.

Poco a poco he ido descubriendo algunas de las ataduras que me mantenían presa. A veces nuestro peor enemigo somos nosotros mismos… Pero hay que mirarse con compasión y saber que una hace lo mejor que puede con los recursos de los que una dispone. A veces no cuestión de capacidad ni de voluntad, a veces es propio del camino tener sus recodos y desembocar en uno distinto. El propio camino me ayudará a seguir liberándome, si no ceso en el empeño. Es tiempo de soltar amarras. De dejar que fluya. De romper ciertos planes teniendo bien presente cuáles son mis irrenunciables.

Ha sido todo un proceso, largo, a pesar de que los diferentes tramos han tenido cada uno su propio ritmo y ahora que se acerca el final de este tramo…. Finalmente, siento bastante paz. Sí, creo que estoy en el camino correcto. Sí, tengo los recursos (propios o ayudas) para seguir adelante.

Nadie me quita lo bailado. No ha sido en vano. He aprendido, he luchado, he vencido y he perdido (y de los dos he aprendido), he sido feliz, y he amado… Y eso es lo importante. Por Ti entré, conTigo me voy, a Ti te seguiré.

Jueves y Viernes Santo

Enséñame Señor
A enfrentar mi dolor
A entregarme al amor
A abrir mi cerrazón

Junto a ti quiero estar
Poderte contemplar
Pero yo tiendo al mal
Al robar tu lugar

Quisiera yo saber
Qué es lo que debo hacer
Para que puedas ser
Mi único querer

Amor sin parangón
Precede tú perdón
Orgullo es perdición
Caigo en la tentación

Buscando intensidad
Me pierdo lo demás
Por no querer callar
Ni puedo oírte hablar

Tú te mantienes fiel
Me invitas otra vez
A tu amor responder
Con toda sencillez

Jueves Santo

Señor perdona mi ambición
Que busca en mí la solución
Pues cuando te intento mirar
Me miro a mí y acabo mal

En silencio permanecer
Admirando tu proceder
Yo te lo tengo que pedir
Porque me suelo resistir

Vivir contigo tu dolor
Y el del Padre que te entregó
Tú amor es el que vence el mal
Ya yo me dejo conquistar

Sé tú mi fuerza y mi sostén
Pues a tu lado he de crecer
Con gratuidad quiero servir
La entrega guíe mi existir

Renuevo mi consagración
Que es misión y contemplación
Y así tú amor me lleve a amar
Y encuentre en ti la libertad

Ni el infortunio temeré
Vas a mí lado siempre fiel
Me dices que confíe en ti
Y a tu mirada me rendí

Hija ábreme tu corazón
Eres un don tienes valor
Soy el camino y la verdad
Solo yo te puedo colmar

Eres hermosa eres mujer
Desde ahí me debes querer
Amor, déjate seducir
En mi brazos serás feliz.

Viernes Santo

Historia que se construye

“I have not come to remove but to fulfill them [the Law and the Prophets]” Mt 5, 17.

La historia tiene su forma de crecer y evolucionar. Si bien en Godly Play nos preguntamos si el tiempo puede ser circular en vez de lineal, en occidente pensamos en la historia más bien como una línea de tiempo, que avanza de izquierda a derecha, aunque pueda tener varias capas de cosas que ocurren simultáneamente en distintos planos (a nivel económico, político, social… O en distintos lugares… pues aunque el Covid-19 es cosa global, generalmente los acontecimientos son particulares de cada zona). Lo que es seguro, en todo caso, es que la historia no tiene hojas en blanco, ni “vuelta a la casilla de partida”, ni “borrón y cuenta nueva”. La historia es una sucesión de acontecimientos que se dan uno tras otro, y si bien es cierto que sí hay difuminados y transiciones, siempre lo que sucede está asentado sobre lo que precede. Por eso, hoy al ver que Jesús no viene a abolir la Ley y los Profetas, sino a llevarlos a cumplimiento, me he dado cuenta de la inconsciencia de pretender que cada día sea una cuenta nueva, como si nada de lo anterior valiera, como si pudiera borrar todo lo que ha pasado hasta ahora. No. Todo acto tiene sus consecuencias, y toda decisión va configurándome como persona y tiene efectos que persisten. Lo que hoy acontezca tendrá sus consecuencias, y tengo que hacerme cargo de ellas. Y lo que hoy sucede, es (en parte) por lo que pasó ayer, y por como día a día he ido actuando. Pues las tendencias se crean y afianzan con el tiempo, y por eso las rutinas y hábitos son importantes. El tiempo puede ser mi aliado. La Ley y los Profetas de alguna manera se estaba quedando caduco… Pero no era cuestión de abolir sino de reformar, de llevar a plenitud.

Entonces, ¿Cómo proceder? Lo primero, creo yo, es idear un mapa de situación. Quién soy, hoy, y dónde estoy. Y desde ahí, quién quiero ser mañana. Debo empezar por conocerme y reconocerme, por asimilar lo que encuentre, con esperanza. Desde ahí partir, sin tacharlo y querer empezar de nuevo, sino tomando eso como punto de partida. Veré que nada es tan negro como muchas veces lo veo, que aunque hayan números en rojo, habrán otros en verde (y esto ya merece el no empezar de cero). Si algo está en -5, más conviene procurar el -4 o el -3 que pretender convertirlo de una en 0 y encontrarme de nuevo en el -5. Step by step.

La Ley y los Profetas eran un sinfín de pequeños preceptos y detalles. Y cuánta verdad y sabiduría entrañan ese cuidado de los detalles. Los detalles importan. Los pequeños gestos construyen grandes obras. Ya sea ese “fiel en lo pequeño fiel en lo grande”, o ese “construir un muro ladrillo a ladrillo”, la verdad es que la historia son un conjunto de pequeñas acciones, pequeñas rutinas, pequeñas decisiones… Que, como el aleteo de una mariposa genera una tempestad, así también la historia la componen pequeños bits, pequeños ladrillos, esos detalles que a veces por insignificantes desecho como si tal cosa.

Ayer, hoy y mañana… conectados. Lo que fui me vale, cuenta, para quien seré. Avanzamos.

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En construcción…

Despacio, va cayendo, dejando un caminito a su paso. Allí queda, deslizándose, sin que nada la interrumpa. La mano no sube, imperturbable… Es a la vez un signo de abatimiento y resignación, “pasó…”, y no me apetece borrarla, aunque no sepa si otra seguirá sus pasos, no apetece luchar en contra, cansada de reprimir y de luchar… Y es a la vez un signo de rebeldía, “porque puedo” y un grito, un grito que dice aquí estoy, doliendo, doliente… Y necesitada. Húmeda, rebelde, solitaria. Detrás no le sigue compañera. Fue una fisura, una contradicción entre la postura erguida, la potencia y la cabeza en alto, con la mano en puño… “En control” mientras por otro lado la expresión facial de mala uva deja entrever esa agresividad que tantas veces acompaña mi debilidad. Ese pequeño surco que denota un tsunami interior.

Que fácil sería ahora decir: “tan solo las hormonas”, parte de un ciclo natural… pero no nos engañemos.

Me duele querer lo que no creo que pueda tener, como me duele despreciar lo que ya tengo.

Pienso y pienso, intentando darle orden a lo que siento, sacar la idea clave, desarrollar una frase completa. Y surgen las compañeras, una a cada lado, recorriendo, despacio, su camino, uno nuevo, pues la anterior hace tiempo que desapareció sin dejar rastro.

Qué tengo para aportar, qué quiero… Qué estoy llamada a ser y hacer. He ahí la cuestión. A veces la vida se me hace grande y pesada, a veces las respuestas no salen, o las antiguas dejan de tener validez. Cuando no sabes hacia dónde vas, parece que ningún camino es el correcto. A veces me pregunto cuál es mi lugar, otras me pregunto qué quieres de mí. Siento que a veces camino hacia atrás.

Una vez fui fuerte y decidida, sabía qué quería, sabía adonde iba. Ahora me descubro de nuevo con preguntas, pero sin energía. No soy la que era, mas vale la pena encontrar la manera. Quiero volver a sentirme capaz. Capaz de luchar contra mí, y contra el mundo si es preciso, quiero que me concedas la fuerza necesaria para responder a esas preguntas filosóficas que rigen el mundo (y mi existencia), aún sabiendo que la respuesta vale solo para hoy. Quiero tener el valor de conocerme y amarme, quiero saberme capaz de más, pues solo cuando confío en que puedo dar más, puedo exigirme más, puedo dejar de hacerme concesiones y hacer esa ascesis con sentido que me lleva a sacar lo mejor de mí y a crecer.queda tanto por descubrir… Quiero crecer a tu lado, contigo, como tú. Mi castillo de naipes derruido, todo por construir… Es el momento de hacerlo sobre un fundamento sólido, sobre la piedra angular. Para poder donarme tengo que confiar que hay algo que pueda dar, o que hay algo que puedas dar a través de mí. Para eso tengo que trabajarme, y para eso necesito que me des valor. Valor para buscar y enfrentarme a las respuestas. ¿Qué quieres de mí? Ayúdame a amar y amarme como tú me amas.

When the year ends, I remain

Believe it or not
I’m God and I’m Lord
I’m one of a kind
And you’re in my mind

Love is who I am
And I am your man
Believe me, it’s true
You’ve nothing to do

Embrace it, it’s free
And it’s all for thee
I know how you are
And with you I stand

When you feel that small
Lift your eyes and call
No armour, no shield
No wall should you build

I’m caring and sweet
Come here let us meet
Let me be your all
And I’ll fill your soul

I’ve been child in need
For you I will bleed
Come child to my chest
There you will find rest

Your weakness, our strength
Together, the best
Don’t question your worth
My daughter, my love

Believe it or not
I’m God and I’m Lord
I’m Love and I’m yours
I’ll always stay close

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“Look at the birds.”

centralparkbench.com

Where am I at today?
I woke up late. I overslept. I missed an appointment with a really good friend. I feel lazier than I have almost ever felt. I have a slightly dry throat that wants me to sniff and swallow every so often to soothe it.

I just got paid. Almost four peanuts. I feel that I’m where I am at for a reason. That reason may or may not be one that I will ever know but it is a reason.

There is a pond near my house I like to sit by and gaze over the water.
“Where is God today?” I ask myself.
 God is outside. God is in the beauty of the wind in the trees. God is the stillness of the pond near my house. God is the chatter of the ducks and the grace of the swan.
“Look at the birds.” He…

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